En el 1979 Voyager 1 y 2 sobrevolaron Júpiter y enviaron a la Tierra las primeras imágenes de los satélites galileanos. Desde el más cercano al lejano encontramos Ío, Europa, Ganimedes y Calisto que presentan aspectos muy diferentes, sin embargo en dimensiones son muy similares a la Luna en cuanto se refiere a los dos primeros y a Mercurio respecto a los dos últimos.
Los satélites Galileanos
Io: presenta una intensa actividad volcánica. El Voyager 1 indica una decena de volcanes en erupción, algunos de los cuales llegan a 300 km de altura y con una velocidad de expulsión de lava a 3600 km/h. Estos volcanes eructan, aparte de lava, también azufre y compuestos de éste que han cubierto toda la superficie de colores brillantes. La continua emisión de material volcánico ha eliminado cualquier traza de los antiguas cráteres de impacto y la misma superficie actual está en una continua transformación.
Satélite Io
Volcán en Io
Enorme nube de material emitido por una erupción volcánica en el Satéite Io
Europa: la característica más llamativa de la superficie de Europa son una serie de vetas oscuras que se entrecruzan por toda la superficie de la luna. Estas vetas se asemejan a las grietas del hielo marino en la Tierra; un examen detallado muestra que las orillas de la corteza de Europa a cada lado de las grietas están desplazadas de su posición original. Las mayores franjas tienen unos 20 km de un lado a otro con difusas orillas externas, estriaciones regulares, y una franja central de material más claro, que se cree que se ha originado por una serie de erupciones volcánicas de agua o géiseres al abrirse la corteza y quedar expuestas las capas más cálidas del interior. El efecto es similar al observado en la Tierra en la cordillera dorsal oceánica o zona rift. Se cree que estas fracturas se han producido en parte por las fuerzas de marea ejercidas por Júpiter.
Volcán en Europa. Inicio del proceso
Superficie del Satélite Europa
Ganimedes: conserva trazas más amplias de una actividad volcánica muy antigua, sin embargo hay actividad sucesiva que ha dado lugar a que saliese agua y material helado (hay que contar que es un satélite helado con una composición que comprende el 40% de agua). El calentamiento que periódicamente ha hecho que la costra se redujera volviéndose cada vez más fina ha causado erupciones de agua y hielo en la superficie.
Calisto: el más lejano, presenta una superficie oscura y con cráteres. Sin embargo con el paso del tiempo, el interior del satélite se ha ido poco a poco congelando y no ha habido energía suficiente para dar lugar a cualquier tipo de actividad que dejara trazas en la superficie.
En el 1979 Voyager 1 y 2 sobrevolaron Júpiter y enviaron a la Tierra las primeras imágenes de los satélites galileanos. Desde el más cercano al lejano encontramos Ío, Europa, Ganimedes y Calisto que presentan aspectos muy diferentes, sin embargo en dimensiones son muy similares a la Luna en cuanto se refiere a los dos primeros y a Mercurio respecto a los dos últimos.